martes, 4 de octubre de 2016

LA EFICACIA DEL DEBRANDING

Las marcas siempre han sido y trabajado para poder meterse en la mente de los consumidores. A partir de la industrialización, las marcas se han empeñado en ser identificadas allá donde estén y que los consumidores puedan reconocerlas. Es lógico que los productos de una marca sean identificables, pero las maneras de publicarse desde esos tiempos han sido siempre las mismas y es por eso que los consumidores han terminado saturados de esos impactos.

Actualmente, estamos en una situación en la que los consumidores buscan de cualquier forma esquivar la publicidad de las empresas y aunque sean compradores de una marca o estén interesados en algún producto, no quieren sentirse atacados visualmente y mucho menos en sus tiempos de ocio.

Por lo comentado anteriormente, se está tratando de limpiar los productos de publicidad y buscar otros métodos para darse a conocer. Los consumidores han evolucionado en sus estilos de vida y métodos de compra y eso ha afectado a su mentalidad. El consumidor busca la compra de experiencias cuando adquiere un producto y una manera eficaz de vender esos productos es mostrando estas experiencias.

El debranding ayuda a que la marca se fortalezca dentro del público y que su imagen se vea favorecida. El marketing de contenidos está siendo uno de los ejes vertebrales del nuevo branding, los consumidores buscan que el producto les venda algo más, una sensación, una experiencia y buscan que el acto de compra también sea distinto.

Los objetivos actuales se basan en el consumidor y la experiencia de marca; un recuerdo positivo de la marca es más eficaz que 100 impactos publicitarios. Estos recuerdos positivos se consiguen a través de un buen trato y atención al consumidor y de experiencias que giren sobre la marca.


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